Estuve pensando en estos días, acerca de las contradicciones de los porteños (ya no abarco a todo el género humano ni siquiera, a los argentinos).
Primera contradicción: conspicuos representantes (hoy) del gobierno nacional y adherentes a sus políticas, luchadores tenaces por la libertad de expresión, ponen el grito en el cielo porque el escritor peruano Mario Vargas LLosa será quien inaugure con su discurso la Feria del Libro de este año. ¿En qué quedamos, señores? Las autoridades de la Fundación que organiza la Feria tienen libertad para elegir a quien se les ocurra para ese acto, y el escritor -ganador del último Nobel de Literatura, además- puede estar en contra de los gobiernos populistas en América Latina... ¿o no?
Y se va la segunda (contradicción, obvio): luchamos en todos los ámbitos (y escribo "luchamos" porque adhiero a esa lucha en clase, en casa, en la calle) para que se acepte lo diferente, para convivir con la diversidad en lo que sea, en el género, en las capacidades, en las ideologías,en las culturas. Es una de las expresiones del espíritu de tolerancia: aceptar que no somos "iguales" a nuestros "semejantes".
Pero el mercado del turismo, por ejemplo, se propone recrear para quienes nos visitan, que son extranjeros, gentes de otros países, de otras culturas, de otros climas, con otras costumbres, todo aquello que los haga sentir "como en casa": hoteles internacionales, alimentación , bebidas, etc.
Y me pregunto, ¿a qué vienen? Creo que a conocer cómo somos... ¿entonces? Somos diferentes a los españoles, a los dinamarqueses, a los israelíes (que abundan en Bariloche). ¿Y qué les ofrecemos? A los que vienen con muchos dólares y con intenciones de gastarlos, hoteles cinco estrellas que reproducen a los que encuentran en sus países de origen. A los otros, hostels y lugares para alojarse semejantes a los que hallarían en cualquier ciudad de Europa.
No entro en el tema de los servicios y las comidas que se ha ido "universalizando", por proponer un término en desuso (me eriza la piel el otro, "globa...", ¡ouch!!). Según esta mirada de la contradicción, nos vamos diluyendo, desprendiéndonos de nuestras características para ofrecerlas a los otros como mercancía, como objeto de compra. El lema sería, entonces, "no aceptar la diversidad, sino disfrazarla". Seamos así -de esta manera, con estas costumbres- porque nos conviene para que los ingresos por turismo aumenten.
Seguiré pensando, entonces.
lunes, 7 de marzo de 2011
domingo, 20 de febrero de 2011
Lago Gutiérrez
Etiquetas:
Bariloche,
febrero 2011.
sábado, 19 de febrero de 2011
19 de febrero: aniversario para recordar.
Según Google, hoy es el 135to. aniversario del nacimiento de Contantin Brancusi, un rumano genial, que nació a mediados del siglo XIX y revolucionó la fotografía y la escultura.
En este link, pude meterme en su lugar de trabajo y ver algunas de sus obras más conocidas.
http://www.centrepompidou.fr/Pompidou/Communication.nsf/0/35E1BCC335268057C1256E9300507F87?OpenDocument&L=2
En este link, pude meterme en su lugar de trabajo y ver algunas de sus obras más conocidas.
http://www.centrepompidou.fr/Pompidou/Communication.nsf/0/35E1BCC335268057C1256E9300507F87?OpenDocument&L=2
Beatles
Recibí un mensaje que tiene esta canción de Los Beatles como fondo musical. Busqué el video y las imágenes de la grabación me conmovieron tanto como la melodía.
Espero que la disfruten tanto como yo.
http://www.youtube.com/watch?v=-cUaO1P2mfo
Espero que la disfruten tanto como yo.
http://www.youtube.com/watch?v=-cUaO1P2mfo
martes, 15 de febrero de 2011
Volver...
¡Hola!!
Estoy volviendo a la realidad, al trabajo, a todo lo que dejé cuando salí hacia Bariloche. Un lugar al que no había viajado antes y que descubrí caminando mucho.
Desde una posada, que tomamos como base, con mi compañera de viajes y de silencios, a 4 kms. de la ciudad, cerca del cerro Otto, conocimos Puerto Pañuelo, Circuito Chico, Lago Escondido, Puerto Blest, Lago Frías, Bahía López, Villa Tacul, Tronador. Siempre caminando, disfrutando del aroma del bosque, del frío (al tacto) de la madera olorosa de los arrayanes, de las rutas solitarias y los senderos que se abren a paisajes indescriptibles.
Seguramente compartiré algunas fotos del viaje, durante el cual me dediqué también (¿y por qué no?) a descubrir los sabores de las cervezas elaboradas en la zona. Preferentemente, cervezas rojas, exquisitas.
Me siento afortunada por haber estado allí.
Estoy volviendo a la realidad, al trabajo, a todo lo que dejé cuando salí hacia Bariloche. Un lugar al que no había viajado antes y que descubrí caminando mucho.
Desde una posada, que tomamos como base, con mi compañera de viajes y de silencios, a 4 kms. de la ciudad, cerca del cerro Otto, conocimos Puerto Pañuelo, Circuito Chico, Lago Escondido, Puerto Blest, Lago Frías, Bahía López, Villa Tacul, Tronador. Siempre caminando, disfrutando del aroma del bosque, del frío (al tacto) de la madera olorosa de los arrayanes, de las rutas solitarias y los senderos que se abren a paisajes indescriptibles.
Seguramente compartiré algunas fotos del viaje, durante el cual me dediqué también (¿y por qué no?) a descubrir los sabores de las cervezas elaboradas en la zona. Preferentemente, cervezas rojas, exquisitas.
Me siento afortunada por haber estado allí.
martes, 25 de enero de 2011
Una peli argentina, "Tres deseos".
"Tres deseos", una producción argentina, de 2009. Creo (con la impresión que me deja, termino de verla) que es la historia de un hombre, de Pablo (Antonio Birabent), un momento en su vida, algo aburrida, convencional.
Durante un fin de semana con su mujer (Victoria, Florencia Raggi), en Colonia del Sacramento, discuten, se alejan y él encuentra en la playa a Ana (Julieta Cardinali), una ex, abandonada diez años antes.
Simple. ¿Qué me gustó? La notable influencia del cine francés, en la morosidad del relato, en la mirada sobre las relaciones hombre-mujer-pareja. Me gustó Birabent (sí, no el personaje, ni la actuación... bla, bla): él mismo. Y además me encantó que eligieran Colonia para un asunto romántico. Siempre pensé que es un lugar ideal para una escapada de amantes... ¿No?
Durante un fin de semana con su mujer (Victoria, Florencia Raggi), en Colonia del Sacramento, discuten, se alejan y él encuentra en la playa a Ana (Julieta Cardinali), una ex, abandonada diez años antes.
Simple. ¿Qué me gustó? La notable influencia del cine francés, en la morosidad del relato, en la mirada sobre las relaciones hombre-mujer-pareja. Me gustó Birabent (sí, no el personaje, ni la actuación... bla, bla): él mismo. Y además me encantó que eligieran Colonia para un asunto romántico. Siempre pensé que es un lugar ideal para una escapada de amantes... ¿No?
lunes, 24 de enero de 2011
¡Nuevo año, bienvenido!!!!
Escribo mientras me llega, algo lejana, la voz de Sting y un punteo melodioso de su guitarra... A pesar del calor de este verano, cielo diáfano en Buenos Aires, sigo leyendo, descubro otras mujeres que escriben... y publican, que se han sumado a mi lista. Esta semana, bastante atípica por el festejo de mi cumpleaños, fueron María Negroni ("La anunciación") y Graciela Speranza ("En el aire").
Ambas de la misma generación (de mi generación, historia viva), ambas en un tema recurrente en la literatura, en el cine, en el arte de nuestra época, como lo son los años de la dictadura militar, y los anteriores al golpe del '76, violentos y confusos. Misma época para las historias, diferente manera de contarla, pero ambas desde la evocación del exilio. Interesantes. Me gusta la escritura de Speranza y el personaje que eligió para narrar: un ilustrador de libros.
"Nunca pude resignar el avance terso de la pluma sobre el papel por el tranco grosero de una punta rala envuelta en una funda de plástico. De todas mis manías es la única que me consiento sin culpa".
Y no puedo evitar pensar en Barthes ("Variaciones sobre la escritura")... "¡Que la escritura corra! ¿Detrás de qué? Del tiempo, del habla, del pensamiento, del dinero. Que mi mano vaya tan rápido como mi lengua, como mis ojos..."
Ambas de la misma generación (de mi generación, historia viva), ambas en un tema recurrente en la literatura, en el cine, en el arte de nuestra época, como lo son los años de la dictadura militar, y los anteriores al golpe del '76, violentos y confusos. Misma época para las historias, diferente manera de contarla, pero ambas desde la evocación del exilio. Interesantes. Me gusta la escritura de Speranza y el personaje que eligió para narrar: un ilustrador de libros.
"Nunca pude resignar el avance terso de la pluma sobre el papel por el tranco grosero de una punta rala envuelta en una funda de plástico. De todas mis manías es la única que me consiento sin culpa".
Y no puedo evitar pensar en Barthes ("Variaciones sobre la escritura")... "¡Que la escritura corra! ¿Detrás de qué? Del tiempo, del habla, del pensamiento, del dinero. Que mi mano vaya tan rápido como mi lengua, como mis ojos..."
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Mujeres que escriben... y publican.
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